PRESUNTO CULPABLE: Me preparé mentalmente porque no quería llevarme a casa después de verla, ese sabor amargo que algunas películas nos dejan, y más, porque ésta se trata de un caso real.
Para mi sorpresa, al verla me sentí afortunada. Sentí ganas de salir a la calle y gritar; ¡si, cómo chingados no! ¡claro que podemos cambiar las cosas, tenemos que educarnos más! ¡que el presunto culpable sea el adjetivo del sistema de justicia!
cuando la película terminó, la gente hizo un silencio y luego aplaudió, obviamente yo también. Aunque yo aplaudía a la gente que aplaudió, que la conciencia colectiva se sacuda, es el mejor indicio de que todos, absolutamente todos, queremos y creemos que nuestra patria nos debe procesos y sistemas acordes a nuestro intelecto y sentido común.