Arreglar el puto mundo

¿Cómo?

Si quizás las palabras pudieran ser semillas de conciencia y de justicia, si tan solo conciencia provocaran…

… Ver un niño llorando por dolor y no hacer nada es algo que no debería tolerase, cuando se tolera, es como ser un humano carente del alma, de compasión, de sentimientos, de todo. Un organismo sin emociones…

Me entristece un chingo las guerras y sus “motivos”,  Los gobiernos que las propician y los gobiernos que las permiten, los gobiernos que participan, (“participan”… ¡macabra palabra!) y los demás que nos quedamos como espectadores, los que ignoran lo que pasa, o peor, los que ignoran lo que pasa por voluntad. Y soy parte de esta raza perversa, soy un ser humano sin capacidad de compasión, ni voluntad de intervención

¡Me niego!, ¡me niego!, ¡tres veces me niego! Pero, ¿Qué hacer ante la brutalidad planeada, organizada, estructurada, economizada y comercializada?

Hay cosas en la vida que parecen imposibles de cambiar, pero solo porque se carece de los medios, de la información, del poder.  Según Bauman, tenemos vidas equivocadas: a los pobres les han robado la vida de comodidad, de abundancia. A los ricos les han robado la vida en paz y en libertad, a los crueles les han robado la vida de castigo, a las víctimas de  guerra les están robando la existencia y al niño que la padece le están robando la inocencia, la virtud, la dignidad, sus derechos, la esperanza, la tolerancia, el amor, la paz, la bondad y los sueños.

Estúpidos quienes sean estos que pueden faltar a la responsabilidad civil de defender la vida, mueran todos aquellos que presionan un botón haciendo explotar el misil, la bomba, el arma que se convierte en el ladrón de todo lo bueno… Cuando uno mira, no puede ignorar y si cierras lo ojos entonces lo ves en pesadillas, y si te haces el sordo lo imaginas y si te haces el loco, solo te engañas, pues no es posible ignorar el dolor, no puede haber paz en un corazón frio…  No debiera haber paz en un corazón indiferente… ¡Soldados de mierda!, ¿así que están salvando a unos aniquilando a otros?, máquinas asesinas que pueden desaparecer a sus iguales “por mandato” imbéciles hombres sin sin razón y sin sentimientos

Me preocupa. Me ocupa el lugar dónde lo que más amo, está creciendo, dónde lo que más amo piensa que la maldad es cosa solo de caricaturas donde seres perversos llegan de otro mundo y se enfrentan en batallas equilibradas en fuerza para ganar o perder y donde siempre el bien triunfa sobre el mal… siempre…

Me ocupa mis noches sin sueño la protección de lo que más amo, la protección de su fe en el hombre, en la justicia, en los derechos, en todo lo humano… quisiera poder proteger la vocecita que dicen: “te amo, mami, eres de lo maaás hermoso de mi vida”,  Proteger ese cuerpecito vencido por el sueño, vencido, confiado, dormido a lo ancho y largo de la cama, que sonríe mientras sueña a causa de alguna aventura. Esa cabecita que el cabello huele a shampoo de fresa loca o a restos de comida algunas veces, a sudor un tanto dulce en la nuca. Ese aliento con olor a chocolate o pasta con sabor a chicle,  ese olor  corporal de “reservado” para el baño de algunas otras. Quisiera proteger la manita que lanza del frisbee con dificultad, las piernitas que van en bici con llantas de apoyo, pero llevan la cabeza tan alto porque cree que va volando. Esa vocecita que grita sin reservas enloquecido por lo alto de su salto, lo fuerte de su caída. Que grita la felicidad del juguete nuevo, del logro nuevo, del aprendizaje nuevo. Quiero proteger la vocecita que argumenta la porción del postre doble, de la navidad anticipada, de las vitaminas innecesarias. La que solicita los cumpleaños de múltiples celebraciones y regalos. La vocecita necia a la comprobación de la resistencia de cuerpo, del cuerpo chiquito pretendiendo que puede usar calzado talla 7, del niño concentrado haciendo matemáticas, naturales, historia, de la vocecita que descubre el mundo entero en un parque y lo interpreta para todos, de la vocecita que tiene todas las respuestas y todas las preguntas… Necesito creer que puedo proteger a mis dos conciencias externas, parlantes y amorosas de este pinche y despiadado mundo, proteger su teorías de la maldad, donde lo más trágico que un ser humano le hace a otro es burlarse o darle un golpe, donde lo más lamentable es la muerte de un ser querido, y donde lo más triste en la vida, es un niño sin padres o sin hogar.

Lo demás que no existe para ellos,  la maldad y la destrucción planeada y la aniquilación de la vida por mero poder, es algo que nunca hubiera querido explicar, porque sé, que cuando pregunten ¿por qué la guerra? Será brutal decir: los hombres nacimos estúpidos y hacemos estupideces

Cecilia del Toro

Publicado por Cecilia del Toro

Escritora embrionaria. Disfruto de las palabras y a veces las pongo a prueba. Escribir es mi idioma. Y para quienes quisiéramos vivir mil vidas, la escritura es el remedio.

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