¡Y que me digan Bruja!

Autonombrarme bruja no es una ofensa, al contrario, me divierte y en cierta forma hasta me gusta. La bruja  piensa, decreta, se rebela, es egoísta, reconoce lo que está mal. Es más bien, una mujer autosuficiente. Lo único malo es, que a pesar de tenerlo todo, insiste en eliminar a la joven y bella princesa (Diciéndolo desde el lenguaje de la bruja: estúpida princesa).  ¿Qué ganaba con eliminarla ? ¿Qué podría desear de ella? No lo entiendo, la bruja vivía sola, tomaba decisiones por su cuenta, se pagaba sus gastos, podía salir a comer a donde quisiera, podía dormir con quien quisiera, ¡podía hacer todo!  ¿Por qué demonios gastaba tanto tiempo haciendo pociones extrañas, en lugar de ocuparse de la ciencia, la investigación o irse a recorrer el mundo?
Quizás viajando hubiese conocido muchas otras mujeres con el mismo interés, con las mismas ideas. Solo de imaginarlo me divierte mucho

— Hola, Qué nariz tan grande tienes ¿Dónde la conseguiste?
— Me hice una poción buenísima
— Compártela por favor, que mi nariz es tan pequeña, que parezco una de esas tontas princesas
— ¡Ay, ni lo menciones!, así estaba yo, ¡tan joven y con piel tan tersa que daba asco! Y mira que con esto, se me ha quitado
— ¡Qué padre! y, ¿en qué trabajas?
— Por ahora estoy desarrollado una nueva estrategia para matarla, esta vez no habrá besos de príncipes ni magia que la cure, ¡acabaré con ella!
— ¡Pues qué gusto haberte conocido!, ¡tenemos mucho de qué hablar!
— ¡Sí a mi también me da gusto! Mientras caminamos por la quinta avenida te voy platicando, se de un mercado donde hay unas manzanas que muy pocas podrían resistir..!

¿Por qué en los cuentos la bruja buscaba eliminar a la princesa y a su vez esta siempre caía en la misma trampa? ¿Qué nos estaban queriendo enseñar?

Pensándolo un poco, la bruja siempre lucía vieja o por lo menos mucho mayor que las princesas, ¿será que desde niñas intentaban decirnos que la madurez era fea, malintencionada y nostálgica?, ¿Que estaba llena de enfermedades, de insatisfacción?,  ¿Que la vejez significa la decadencia de nuestra propia percepción?

O quizá, se personificaba en cada una de estas brujas a la moral de la sociedad, donde la bruja era como un gran ojo de la comunidad que discrimina y desaprueba la coquetería y la sexualidad de la mujer (lease, princesa) y de esta manera, trataban de evitar su satisfacción carnal? ¡que interesante!,  digo, ¿por qué no había brujos? Es decir, nunca era un hombre el principe vulnerable, no era el príncipe al que victimaban, al contrario, el príncipe lo era todo, la pieza clave para romper el hechizo, el Dios creador de la nueva vida de la princesa, el encargado de darle dirección a su vida, el héroe y todo lo lograba con tan solo ¡un besito!

Lo curioso es que, aún en nuestro tiempo, estos cuentos siguen siendo un éxito. Obviamente no hay mentecilla pequeña, quiero decir, las niñas de tres a siete años, que se molesten por estos cuentos. No conozco ninguna que se enojara con el autor por la osadía de hacernos ver tan vulnerables, tan incapaces, o peor, tan disponibles a cualquiera.

Esto de la bruja es una cosa curiosa, existe en todos los cuentos, y también existe la princesa y el príncipe que la rescata. Quizás también estos cuentos no eran más que asociaciones de la vida diaria: algunos días uno se convierte en bruja, otros necesita ser la princesa rescatada, otros, te toca realizar el rescate y otros simplemente eres el que narra. Y desde la misma analogía, pudieran también querer decirnos algo sobre la perspectiva en la que ponemos nuestros errores o faltas: “cuando alguien te lo ofrece”, “cuando algo no te permite” o “cuando alguien te limita”….

Cuando se tiene la edad en la que alcanzar el apagador de la luz es el logro más importante del día, no se hacen conjeturas acerca del mensaje de los cuentos, solo aprendes básicamente las lecciones de supervivencia: 1. No recibir manzanas de otras personas, mucho menos sí éstas personas son feas y tienen una nariz grande con verrugas. 2. Tus padres nunca sabrán de los peligros que corres mientras te escapas del castillo, aunque tengan el poder para encontrarte, no les importará si te sales de la casa. 3. Nunca sabrás por qué le desagradas tanto a las mujeres viejas y feas (brujas). 4. Deberás entregarte al primer hombre que pase por ahí  y se le ocurra besarte sin conocerte y agradecer el honor de haberte elegido (Este hombre puede ser cualquiera).

No, no me gusta nada.

Cuando era niña, había un cuento mi mamá me contaba, no sé sí era un invento suyo o lo leyó por ahí. En este, la princesa tenía novio, un príncipe de un reino lejano. Los padres de ambos se oponían al noviazgo, el príncipe abandona su castillo y busca a su princesa para huir lejos de los dos reinos. Escapan, pero apenas lo lograron, porque fueron perseguidos por la caballería de los reinos, lo que los mantenía a salvo era, que durante  el camino (para variar la princesa estaba “encantada” ), iban utilizando los hechizos de los que fueron víctimas para protegerse de quienes los perseguían.  Y cuando por fin logran escapar, forman un nuevo reino y una nueva familia.
En buen tiempo no se supo de ellos hasta que el padre de ella, los encontró, pero hora, solo quería reconciliarse y conocer a su familia. Y colorín, colorado…

Qué bien ¿no? ¿por qué  exiliarlos por «mal comportamiento” si lo único que hicieron fue algo tan básico como el emparejarse con alguien?  y ¿por qué era tan importante la palabra, único? Un príncipe. Una princesa

Ah! ¡la brujez! ojalá entre más tiempo pase más personas desexualicen los roles de macho-hembra y lleguemos a ser solo “personas” donde la elección de vida, la toma de decisiones lleguen a una autonomía de bruja, quitando para la buena convivencia, la intención de lastimar a alguien, y que en la vejez, se pueda ver gratificación, admiración y respeto, la vida como un logro, llena de dignidad y buenos ratos acumulados.

Habrá que guardar el placer de vivir en una maleta de viaje hacía la vejez, e incluir muchos cambios, por si alguno se gasta en el transcurso.

Cecilia del Toro

Publicado por Cecilia del Toro

Escritora embrionaria. Disfruto de las palabras y a veces las pongo a prueba. Escribir es mi idioma. Y para quienes quisiéramos vivir mil vidas, la escritura es el remedio.

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