Ser mujer, ser niño.

Si tuviera una hija le enseñaría a amarse y a respetarse tal como es. A descubrir las cosas del mundo con sus ojos de niña, pintarlo del color que más le guste. Le enseñaría que las niñas podemos caminar con zapatos de niño, salir a la calle con pantalón y corbatas, coger una pelota para patearla y correr más rápido que otros niños.

Si tuviera una hija le enseñaría que la figura femenina es bella con y sin curvas. Que a través de su mirada puede apreciar los autos de carreras. Que los pasos de niña también transitan por veredas peligrosas, que las manos de niña pueden realizar trabajos rudos, que la cara de niña también puede tener una expresión reflexiva y a veces dura. Si tuviera una hija, le enseñaría a jugar a los trompos, a las canicas y andar en bicicleta, a atrapar insectos para verlos de cerca. Le permitiría usar pantalones sin cinturón, la camisa de su papá y parecerse a él, medirse sus zapatos, andar en calzones por la casa, llevar el cabello corto, no bajar la tapa del baño y le permitiría que olvidara recoger su cuarto de vez en cuando.

       Si hubiera tenido hijas les hablaría del poder del ser humano, de las capacidades creativas, intelectuales y físicas. Les promovería la ciencia, la pasión por la lectura, por las artes. Les hablaría de la niñez de su papá, de sus juegos de niño, de las reglas del béisbol, del Voleibol. Les regalaría un dinosaurio, un carrito de control remoto.

       Si tuviera hijas no perforaría sus orejas sin preguntarles si quieren usar aretes, no compraría vestidos sin su consentimiento, no las obligaría a amar el rosa, no les compraría adornos para la cabeza. Si tuviera hijas las protegería de la propaganda de las cirugías plásticas, de la necesidad de aceptación a  partir de la apariencia, de la manifestación sexual, de la elección de su compañero de vida. Si hubiera tenido hijas les haría observar que los niños son iguales, que también son víctimas, que son sensibles y vulnerables. Si tuviera hijas, les enseñaría que ser mujer es solo una etiqueta, sin diferencias en las capacidades ni habilidades, que las aptitudes se desarrollan indistintamente sean niños o niñas.

       La realidad es que tuve hijos. Entonces les he enseñado a estar en paz en sus momentos de vulnerabilidad, a saber expresar sus sentimientos y no sentir vergüenza de las lágrimas. A reconocer cuando no pueden cargar algo pesado y deben pedir ayuda. Les hago saber que no son diferentes de las niñas, y estoy segura, puesto que soy una de esas mujeres que crecieron siendo niño y niña, que mis niños educarán a sus hijas como yo lo haría, si hubiera tenido niñas.

Cecilia del Toro

Publicado por Cecilia del Toro

Escritora embrionaria. Disfruto de las palabras y a veces las pongo a prueba. Escribir es mi idioma. Y para quienes quisiéramos vivir mil vidas, la escritura es el remedio.

Un comentario en “Ser mujer, ser niño.

  1. Cecy,
    Hermoso! Siempre me haces llorar. Bien, hoy por hoy a las que tenemos niños, hagamos algo por las Niñas del mundo: enseñemosle a nuestros niños a cocinar, a lavar trastes, ordenar su cuarto, hacer la lavandería, mostrar sus sentimientos, enseñemsles que las cualidades, virtudes y tareas en la vida son humanas y no tienen sexo, celebremos su sensibilidad antes las cosas bellas……y más….😭

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