El niño ha robado mi galleta
se acercó a la mesa en su disfraz inerme y con su cara de amigo,
¡me engatusó con su voz de crio!
¡Un amigo no roba a otro amigo un preciado bien!
Usted no sabe, señora, no había desayunado ¡era el último bocado!
y por salir tarde de la casa no le puedo conceder
Además de mi galleta, ¡los gritos señora!
su hijo no está listo para abrir un libro y desaparecer
No está listo para la biblioteca
hace tanto ruido como puede
viola mi silencio, el niño suyo
violenta mi paciencia y mi sensatez
Su niño, señora,
da saltos como grillo
da gritos como aullidos
ahoga mi carácter de mamá pues hijo mío no es,
y no puedo reprimirle su transgresión a mi derecho al silencio
Estamos en una sala, mi señora
hecha para la paz y los pensamientos
recoja su niño y váyase
a donde los gritos se confundan con el canto de los pájaros
a donde pueda seguir siendo niño