¡Ese niño ha robado mi galleta!

El niño ha robado mi galleta
se acercó a la mesa en su disfraz inerme y con su cara de amigo,
¡me engatusó con su voz de crio!
¡Un amigo no roba a otro amigo un preciado bien!
Usted no sabe, señora, no había desayunado ¡era el último bocado!
y por salir tarde de la casa no le puedo conceder

Además de mi galleta, ¡los gritos señora!
su hijo no está listo para abrir un libro y desaparecer
No está listo para la biblioteca
hace tanto ruido como puede
viola mi silencio, el niño suyo
violenta mi paciencia y mi sensatez

Su niño, señora,
da saltos como grillo
da gritos como aullidos
ahoga mi carácter de mamá pues hijo mío no es,
y no puedo reprimirle su transgresión a mi derecho al silencio

Estamos en una sala, mi señora
hecha para la paz y los pensamientos
recoja su niño y váyase
a donde los gritos se confundan con el canto de los pájaros
a donde pueda seguir siendo niño

Publicado por Cecilia del Toro

Escritora embrionaria. Disfruto de las palabras y a veces las pongo a prueba. Escribir es mi idioma. Y para quienes quisiéramos vivir mil vidas, la escritura es el remedio.

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