La mujer de la que nací, se llama Raquel. Raquel creció en La yerbabuena y cuando hablaba de ese lugar, también sonreía. Le gustaba contar sus recuerdos y aventuras con sus cuatro hermanos y su mamá. Mi abuelo, murió cuando ella tenía más o menos unos treinta. A sus cincuenta, aún lo necesitaba. Parece queSigue leyendo «Carta a mi Madre»