Nada y las letras


Nada no debería de ser una palabra. Carece de llenado. No contiene ni dice nada. Supongo que tal palabra existe como un adeudo de quienes dan significados, de los responsables de dotar a cada combinación de letras un significado y uso, y por lo tanto, también a la palabra nada debió dársele uno. ¡Qué diantres!, cada palabra debiera ganarse su significado, su uso y su importancia de igual manera que el hombre trabaja para ganarse el pan, tomar y saborear el vino, que trabaja para ganarse los placeres.

Nada es una palabra deshabilitada y deshabitada, no tiene elementos ni capital necesario para proveer, ni existencia real aplicable a nada pues. Y, ¿Cómo es que el significado de las palabras se originó? ¿Quién lo ha creado?

Según los testimonios de las propias letras, ellas son tan antiguas como el mismo hombre, tan antiguas como el sonido y la primera intención vocal, aunque solo se tiene registro a partir de la creación de la gramática.

La gramática es compleja, caprichosa y misteriosa según las letras. Han visto aparecer de vez en cuando a palabras fantasmas, según dicen, se aparecen y asustan a las letras. Es un asunto complicado, pero simple, comentan, en ocasiones la mano creadora (a la que por cierto, las letras rinden culto), se equivoca durante la escritura y cuando se hace con pluma no queda más que tratar de eliminarla a rayones convirtiéndola así en una palabra fantasma.

El fantasma puede asustar a todas las palabras en la oración completa, es más, a el texto completo, las letras tienen miedo de esta palabra rayada pues es algo que no es claro, tiene malformaciones, saben que oculta letras detrás pero sin forma obvia visible, misteriosa, terrorífica, escalofriante, tanto que si pudieran huir, lo harían.

Las letras creen en la existencia de fantasmas porque también tienen alma. Constantemente se preguntan acerca de su existencia, de los porqués de su forma y significado: la “a” se sabe a sí misma una “o” con un límite vertical, es una “o” reprimida que no puede traspasar esa barrera impuesta por quién sabe qué deidad. La “P” es una letra con una amplia perspectiva pues puede darse el lujo de mirar a las demás letras desde cierta altura y tener el horizonte completo de todo el enunciado. La “M” tiene dudas existenciales, no sabe si en una “V” atrapada entre dos líneas verticales o solo una “V” que se autocontrola por dichos problemas, la “W” es una “M” haciéndose la muerta, patas arriba y quieta. La “d”, la “g”, la “q”,  son letras controladas por fuerzas sobrenaturales pues cambian de forma según el capricho de la ortografía, son como superhéroes que las demás letras desconocen, tienen una identidad cotidiana que cambia cuando entran en acción. También están las letras con serios trastornos bipolares; como  la “Ll”, “rr”, “gu”, o “qu”, que son dos contenidas en una.

Las vocales son minoría pero contienen el capital fonético, entonces son un grupo elitista, arrogante, presuntuoso y para colmo de las consonantes, imprescindible.
Las consonantes son el pueblo gobernado por las vocales, sin estás, no tendrían sentido,  ni formato legible o pronunciable.

La ortografía es la moral que dictamina lo correcto y lo incorrecto en la existencia de las letras cuando se juntan, aunque solo sea para componer onomatopeyas.

Las letras también sienten y dicen, cada una tiene sus habilidades, destrezas, carencias, insuficiencias y creencias propias. Y Cómo cualquier comunidad, organizan reuniones frecuentes en un templo llamado, El abecedario, dónde está prohibido faltar, son como un organismo codependiente, por eso son disciplinadas en su asistencia. En sus reuniones resuelven sus dudas sobre la gramática, hacen oración y decretos, practican el culto a la lingüística y le rezan a su máxima deidad, ´la santa ortografía´, para que desaparezca los fantasmas y para que, quien sea eso, esa o ese que les ha dado la forma, significado y la existencia, tenga el conocimiento y  la bondad necesarios para que al usarlas en las combinaciones y permutaciones infinitas, el resultado sea lo más cercano posible a ´la existencia eterna de la palabra creada´.

– Amén –  Responden en coro desde la A hasta la Z.

Cecilia del Toro

Publicado por Cecilia del Toro

Escritora embrionaria. Disfruto de las palabras y a veces las pongo a prueba. Escribir es mi idioma. Y para quienes quisiéramos vivir mil vidas, la escritura es el remedio.

2 comentarios sobre “Nada y las letras

  1. Las consonantes son el pueblo gobernado por las vocales, pues sin estás no habría dirección ni formato legible o pronunciable.

    Sts sgr d l q dcs??? D vrdd crs q s nstn vcls???

    Jeje…Bueno….me parecio un denso tratado gramatical….semantico…pero siempre interesante…!!!

    1. Gracias Serge! Y si, completamente segura pues por ejemplo, le mostré a Kenzo lo que escribes y le dije: léelo. No supo. Además «sts» bien pudiera ser: «sister o estás», no crees? Saludos!

Replica a ccydeltoro Cancelar la respuesta